martes, 20 de octubre de 2009

Las Muñecas De Porcelana No Tienen Corazón

Vestida con su mejor traje de gala, toma asiento frente al espejo del tocador, repasa el color de sus labios con un labial bermellón y se aplica rímel en las cortas pestañas. Lleva el cabello corto, tal y como le gusta, contrastando con el negro de sus cálidas pupilas, donde se esconden todos los secretos de una mente sin memoria.

Se observa con atención, estudia las líneas invisibles de su rostro esbozando una efímera sonrisa. Su semblante, pálido y angular, helado, el retrato de una muñeca de porcelana retocada por el mejor de los artistas, se refleja en el espejo devolviéndole una mirada sin expresión alguna. Belleza es su nombre, Eterna su apellido, pero sus amigos más cercanos le llaman simplemente Soledad.

Acompañada por la silenciosa melodía de su respiración, se calza con las mejores zapatillas de fiesta y adorna sus manos con alhajas obsequiadas mucho tiempo atrás.

Camina sin prisa hasta la ventana abierta de par en par. Un cuadro que le enseña las luces titilantes de la ciudad, como el reflejo de un oscuro cielo estrellado y, cerrando los ojos, aspira hasta el fondo el aroma de la paz. Desde la altura de su dormitorio, el ruido de la calle es apenas un eco débil e inconstante, un murmullo que la invita a bajar.

Posa una mano helada en el centro de su pecho, sobre la sedosa tela del costoso vestido, y aprieta los dedos esperando escuchar el sonido percusionista de su propio corazón. Nada. Ni el más leve de los latidos se puede percibir. Solo el dulce sabor del mutismo arrullador.

Al fin y al cabo, las muñecas de porcelana no tienen corazón.

Abre los ojos una vez más. La fiesta ha empezado y ella se hace esperar. Acomoda su cabello azabache una última vez y, sin más interrupciones, se deja caer por la ventana, sin mirar atrás para despedirse del espejo, sin darle una última oportunidad de reflejar su mirada aletargada.

Allí afuera, donde el mundo es cálido y el silencio acogedor, alguien ha prometido obsequiarle un nuevo corazón.

7 comentarios:

  1. Yo creo que sí tienen corazón. Uno pequeñito, que no funciona como el de las persnas, pero que está ahí.

    Bonito cuento, bonito blog, bonita tú :)

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  2. qué impresión! realmente ovacionante! la estructura es cautivante ¿cómo le das forma?

    val, podrías darme tu msn? quisiera invitarte a hacer parte de un blog

    besos

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  3. a veces el corazon deja de funcionar, pero se puede reparar! vamos nadie lo puede cambiar

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  4. Es desgarradora la historia, em enanto toda la descripción y el final brutal.

    Besos :)

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Narración perfecta! te expresas muy bien.

    besos bonita, esero leerte pronto :)

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